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23 de Noviembre de 2007

Laptop en las salas de clases

     
Foto color ITC-C
El trabajo con la ITP-C se puede realizar tanto en los laboratorios de ciencias como en las mismas salas de clases. Lo ideal sería disponer del módelo 1:1, es decir, una laptop por alumno. 
Foto color Roberto Rojas

"Con el equipo dentro del aula el profesor pasa a ser un coordinador del proceso de aprendizaje". Roberto Rojas, jefe área de servicios y ventas Arquimed.

 
Foto color ITP-C

Las dimensiones del ITP-C -237 mm. de longuitud, 43.2 mm de ancho y 186 mm de altura- convierten al equipo en una unidad fácil de maniobrar por los alumnos y profesores.   

 

 
Las unidades portátiles de computación esperan llegar a las aulas. La meta es que se integren de forma definitiva en el trabajo diario entre profesor y alumno, maximizando las características que estas poseen.

 

El surgimiento de un nuevo tipo de estudiante, nacido y educado bajo la era tecnológica, ha hecho necesaria una reformulación del proceso de aprendizaje dentro de la escuela. En la actualidad los alumnos mantienen una estrecha relación con la era digital, asumida como un nuevo lenguaje propio de la época.

Un idioma que debe ser aprehendido por el sistema educacional para hacer más fluido el diálogo entre profesor y alumno dentro del aula. Además de incentivar a los estudiantes a asumir un rol más activo y protagónico en la comprensión de los contenidos. De ahí nace la urgencia de dotar al aparato docente de las herramientas que les permitan asumir esa responsabilidad.

Y para lograr dicho objetivo nada más pertinente que asumir el modelo de colaboración 1:1. Ahí cada estudiante tiene la posibilidad de trabajar con una unidad computacional dentro de la sala de clases. Aparatos que permitirían al profesor potenciar su labor en el proceso educativo y a la vez utilizar las tecnologías en beneficio de los estudiantes.

Unidades como el ITP-C, la
Classmate o la XO, son algunas de los llamados laptops para las escuelas. Esta vez nos enfocaremos en la primera.

Según lo que indica Roberto Rojas, jefe área servicio y ventas de
Arquimed –empresa proveedora del aparato-, la mejor forma de definir al ITP-C es como “una minicomputadora de sobremesa”. La unidad podría ser utilizada como recolector de datos en el ámbito de las ciencias o como un apoyo dotado de una aplicación que permitiría al profesor trabajar en materias como lenguaje o matemáticas en la sala de clases.

Para el trabajo de la biología, química o física el aparato cuenta con sensores de distinta característica con el fin de capturar variables que posteriormente pueden ser visualizadas en la pantalla de la unidad. De esta forma, tiene la capacidad de recolectar los datos que se producen en el mismo experimento, de almacenarlos históricamente y de trabajar con éstos mediante gráficos o tablas de valores.

La inserción de la herramienta en la sala de clases como tal, se enfoca en utilizar el ITP-C como un minicomputador con el fin de hacer más fácil el entendimiento de las materias. Incluso, es posible que profesores tanto de educación básica como de media sean capaces de integrar la unidad en sus programas educativos.

¿Qué pasa si un docente es ajeno a las tecnologías?. Antes de implementar a los establecimientos educacionales con el ITP-C es posible que los profesores cuenten con programas de apoyo. O sea, se les podría otorgar un asesoramiento, con expertos de la empresa proveedora, para que en conjunto se trabaje en las salas de clases. Por lo general los niveles de formación varían entre las 20, 30 o 40 horas de capacitación. Y a eso se suma una instrucción en el mismo laboratorio con profesionales que estarán guiando a los educadores en las prácticas y ejercicios que se realicen dentro del colegio.

Recursos

No obstante, es probable que muchas escuelas no posean los recursos necesarios para insertar estas tecnologías en sus programas educativos. Para ello es posible que los directores o profesores motivados con estas nuevas herramientas presenten proyectos a los
Fondos Nacionales Concursables, de parte del Estado, que les permitirían adoptar y hacer suyos estos instrumentos. Aunque también debe existir un claro consenso de la necesidad de innovar en la sala de clases de parte de toda la comunidad estudiantes, desde los alumnos hasta los altos directivos de los departamentos de educación de las municipalidades.

De todas formas, el costo de habilitar el modelo una unidad es igual a un alumnos no es menor. “Lo ideal es el 1:1, pero ni siquiera los establecimientos con más recursos son capaces de implementar a tal magnitud”, afirma Roberto Rojas. Pero agrega que “es posible trabajar con dos alumnos por unidad, e incluso, se ha llegado hasta cuatro estudiantes por ITP-C”. En tales casos la dinámica del profesor es vital para manejar las actividades, por ejemplo, puede distribuir las tares para así mantener a todo el grupo de estudiantes contribuyendo con los ejercicios.

Resultados

La novel experiencia de implementación de estos aparatos en nuestro país hace imposible obtener resultados concretos. Sin embargo, la apreciación de algunos profesores que han participado en proyectos de implementación ha cambiado positivamente. Ellos afirman que hoy en día los alumnos están más motivados con clases y se encuentran con ganas de entrar al laboratorio, experimentar y trabajar con el aparato. Aunque Roberto Rojas aclara que “sabemos que en Tocopilla una de la escuelas aumentó entre 20 y 30 puntos la medición del Simce, lo cual es sumamente importante para nosotros, porque significa que la inserción de estas unidades ha tenido efectos positivos, concreto y medible”.

Sin duda, la implementación de estas unidades es un beneficio para el desarrollo educativo. Por un lado facilita y potencia el trabajo del profesor y aumentaría los niveles de comprensión del alumno. En términos prácticos el docente pasa a convertirse en un coordinador del proceso de aprendizaje que los estudiantes tienen dentro de la sala con este sistema. Esa es la finalidad.

Características del ITP-C